MAR18062013

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Pan, Queso y Raspadura

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Como sabemos la Batalla de Ayacucho se realizó en tierras peruanas el 9 de diciembre de 1824. Este lugar estaba cercano al pueblo de Quinua, en la falda del Cundurcunca. El ejército patriota contaba de 5.780 hombres, formando por tres divisiones José Marua Cordova (la primera); General la Mar (la segunda); y Jacinto Lara (la tercera), mandaba el ejército el general Antonio José de Sucre (dos venezolanos, un colombiano y un ecuatoriano) conformaban el ejército patriota en su Estado Mayor. Del lado de los realistas el teniente Geberal y Virrey. La Serna, secundados por los mariscales: Valdez y Canterac. La batalla duró tres horas, para lograr el triunfo definitivo.

Sucre arengó a sus hombres de esta manera: “De los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur: y siguió arengando: “Otro día de gloria coronará vuestra constancia “. Conclusión: En poder el ejército libertador, quedaron prisioneros el Virrey la Serna y su ayudante el Mariscal Canterac, además los mariscales Valdez, Caratallu, Monet y Villalobos y los generales de brigada: Bedoya, Ferraz Camba, Cacho, Atero y Sanducar Vigil, Pardo y Tur, 16 Coroneles, 68 Tenientes Coroneles, 84 mayores y demás oficiales y 2000 prisioneros de tropa, inmensa cantidad de fusiles, todas las cajas de guerra. España perdió todo en esta acción final, además 18000 muertos realistas quedaron el campo de batalla. Sucre modesto como siempre notificó al libertador “Para mi solo pido conservar vuestra amistad como único trofeo.

En el campo de batalla fue ascendido a General de Brigada nuestro prócer José Laurencio Silva. Vamos ahora a reseñar al Santo y Seña de la batalla de Ayacucho, descrita por el escritor peruano Ricardo Palma, nacido en Lima en 1837, 13 años después de la batalla. Este escritor especialista en tradiciones de su país, era además lingüista, poeta, historiador, periodista y político. Dice Palma: El mes de diciembre de 1824 el ejército realista al mundo del Virrey La Serna, tomaba la ofensiva. Ambos ejércitos marchaban paralelos por el caudaloso rio Pampas. Las tropas realistas ocupaban las alturas de Paicada y Cundurcunca. Los patriotas tomaban posiciones en Tambo-Cangallo, después del pueblecico de Quinua y finalmente en la falda del Cundurcunca. Continua Palma: “El General La Mar se dirigió a una choza de bahareque que servía de alojamiento a Sucre. Este le tendió afectuosamente la mano y le dijo ¿Y bien compañero, que haría usted en mi situación? Pregunto Sucre. Dar mañana la batalla, vencer o morir le contesto La Mar” Pienso lo mismo que usted. Contesto Sucre y me alegra que hayamos coincidido”. Sucre salió a la puerta de la choza y llamo a su ayudante y le dio la orden de convocar el Estado Mayor. Una hora después todos estaban reunidos: Sucre, La Mar, Córdova, Lara, el General Gamarra jefe del Estado Mayor y se sentaron en unos tambores y taburetes improvisados.

La junta de guerra decidió por unanimidad dar la batalla el día siguiente. El asistente puso sobre el tambor una botella de aguardiente, varios panes, un trozo de queso y raspadura. ¡Banquete de príncipes golosos! exclamó Córdova –Nos dará una indigestión comentó La Mar, poniendo una rebanada de queso dentro del pan que corto con el cuchillo, además un trocito de chancaca (raspadura). En este momento O’Connor, primer Ayudante del Estado Mayor, se acercó a Sucre preguntándole: “quiero que me dicte el Santo y Seña que le comunicaré al ejército.- ¡Anímate glotón; PAN, QUESO Y RASPADURA y paso a Miller la ración que había preparado. Pan, Queso y Raspadura repitió el gallardo inglés. Very well (muchas gracias). Sucre se volvió hacia Miller y le dijo sonriendo: Noting, (Nada) Pan, queso y raspadura. Coronel O’Connor ahí tiene el santo y seña y sacando una libreta del bolsillo, arranco una página y escribió PAN QUESO Y RASPADURA ASI FUE EL santo y seña de la batalla de Ayacucho”.

NOTA: El pasado 10 de junio cumplió 89 años de edad: Don Jesús Manzo Núñez, nacido en Montalbán el 10 de Junio de 1923, Cojedeño por adopción, gobernador de Cojedes en dos oportunidades, Senador jubilado e historiador. Sus obras fundamentales son: “Semblanza del general Miguel Antonio Figueredo” y “Manuel Manrique”, el hombre de las batallas”. Aunque un poco tarde hago llegar un cumpleaños Feliz. Cabe aquí la frase del Dr. José María Vargas: Don Jesús, usted es “un hombre justo y honrado”.