¿Has transitado en alguna etapa de tu vivir por los privilegios o prerrogativas que tienen algunas personas acaudaladas? Tal vez, digas que no, pero si echas una mirada al pasado, quizás hubo momentos de tu vida en que casi todo llegaba a tus manos sin el mayor esfuerzo de tu parte y tan solo con un gesto, una orden imperativa o simplemente un capricho has tenido a tu disposición personas que te han llevado de un lado a otro, en perfecta y sincronizada servidumbre. Gente que con solo comunicar que tienes hambre o sed, casi de manera inmediata llevan a tu boca lo que necesitas de momento. Algunos muy inteligentemente concluyen que tienes cierto parecido con un rey o faraón de la antigüedad, cuando te han visto cargado en brazos de otros y otras o sino en un transporte donde tu chofer te cuida con gran esmero.
Cuando por algún motivo, eras afectado por un virus, los ministros a tu alrededor te llevaban al centro de atenciones médicas y colocaban a tu entera disposición un cuerpo de enfermeras y galenos que vigilaban las 24 horas tu estado de salud en un constante monitoreo y así, con precisión, diagnosticar el medicamento que seguramente surtiría el efecto que iba a mejorar la anomalía presentada.
Es indudable que hasta para dormir tenías a la mano un o una cantante en vivo que con suaves melodías te arrullaba amorosamente hasta que entrabas en la plenitud del descanso pasándote tenuemente la mano por la cabeza, por el cuerpo entero y con palabras melosas cargadas de mucho amor te hacía sentir como todo un magnate.
Aunque existen muchos millonarios y personajes de gran poder adquisitivo que trabajan con mucha ajuicidad y empeño para mantener su estatus, tú, durante esta etapa, no tenías que hacer ningún esfuerzo físico o mental que pudiera romper tu tranquilidad. Tu ropa o calzado tenían la facultad de ser de la mejor calidad que pudieras lucir. ¿Ahora te acuerdas cuando eras sumamente rico y con poder de mando? Eso fue durante los primeros meses o años de tu vida, cuando tus padres, abuelos, tíos, tías, primos y un personal mucho más voluminoso estaba muy cercano de ti, para hacerte sentir lo grato y maravilloso de la vida.
Tal vez, al paso de los tiempos, ya no tengas la misma influencia sobre aquel ejército que te apoyaba en todo, pero no se puede negar que viviste una vida de rico y que por eso tienes que estar muy agradecido o agradecida a todos aquellos empleados que aportaron su grano de arena para que hoy en día tengas la corpulencia que luces en medio de tus amigos y amigas.
Muéstrate siempre agradecido, aunque en oportunidades sientas que no te lo han dado todo, pero recuerda que ahora es el momento para que tú emprendas el camino que solo tú, debes abrir, apoyándote en quienes tienen más experiencia y que desean lo mejor para ti en todas las circunstancias. Desde este instante en adelante, si lo que deseas es vivir una vida de rico, entonces, trabaja con honestidad, con pulcritud, con muchas fuerzas y ganas, sin darle oportunidad a los malos momentos para que trunquen tus metas propuestas.






